Hola amigas y amigos de KZgunea. ¿Qué tal las estáis? Yo tengo buenas noticias. La semana pasada me llamó Jone, la educadora de KZgunea, para ofrecerme un curso presencial al que estaba apuntada hace tiempo.

-¿Presencial? ¿Quieres decir que será en KZgunea? – le pregunté incrédula al principio.

Por fin vamos a poder retomar las clases presenciales. Claro que debido a las circunstancias actuales hay que tener en cuenta algunos cambios. Por ejemplo, los cursos tendrán un aforo más reducido al que es habitual, tendremos que llevar la mascarilla en todo momento, mantendremos la distancia de seguridad y dispondremos de gel hidroalcohólico para desinfectar las manos.

Pues bien, hoy ha sido mi primer día y me ha encantado. Echaba de menos el contacto con los compañeros de curso y tener cerca a la educadora que siempre está cerca para echar una mano. Jone confiesa que también tenía ganas de vernos (¿Lo dirá en serio?) y comenzar con la rutina así que todos contentos.

¿Podéis creeros que nos ha costado arrancar con el curso 20 minutos de reloj? La pobre educadora sigue con la misma simpatía y paciencia de siempre y es que como hemos estado tanto tiempo sin venir hemos tenido que recordar primero donde estaban todas las cosas. El navegador, la página de KZgunea, nuestro correo, la plataforma de aprendizaje y sí… a más de uno se le había olvidado el usuario y contraseña, hasta el ratón andaba mas rápido de lo normal…

Ya no os quedéis en casa, mirad en el catálogo de cursos de KZgunea y apuntaos al que más os interese que cualquier día os llaman para ir.

¡¡Nos vemos en KZgunea!! ahora de verdad!